Bienvenidos

 

En esta sección encontrarás CUENTOS, ANÉCDOTAS o información RELEVANTE que puede desarrollar la capacidad de REFLEXIÓN que todos poseemos, y llevarnos a que seamos mejores PERSONAS, tomando mejores DECISIONES.

 

(NOTA: Este módulo cambiará su contenido cada mes o cuando surja algo muy importante).

 


Marcelino en la Casa de Encuentros de Maissonete -GDL
Marcelino en la Casa de Encuentros de Maissonete -GDL

Cuentos

 

 

 

 

 

La necesidad de Dios

 

Me llamaron para visitarlo en su casa. Era un caso distinto a todos los demás. Se llama... no importa el nombre, sí es vital su historia. No es la historia de todos, pero sí de muchos. No es fácil mirar al futuro teniendo 23 años y una columna vertebral partida en mil pedazos...

Me llamaron para visitar a un joven que hacía un año había tenido un grave accidente. No salía de su casa y es por ello que yo me acerqué a verlo.

Me esperaba en su sala de estar, una casa espaciosa, con un bien cuidado jardín a la entrada. El silencio que allí reinaba era sepulcral. Nadie hablaba. La luz entraba tenue por entre las cortinas que, entreabiertas, daban la visión de otro jardín, enorme, con árboles y flores, con piscina y una cancha de tenis bien cuidada. En medio de la sala un joven fortachón, pelo largo, ojos apagados, sentado en una silla de ruedas, me miró. Intentó sonreír, pero no pudo.

"Juan -me dijo- ¿para qué mi colegio, mi universidad, mis inicios de postgrado en Inglaterra? ¿Para qué mis clases de fútbol, de ajedrez? Nunca me prepararon para caerme de una moto y quedar inválido. Mis padres me decían: "Tenemos un hijo que va a ser nuestro orgullo. Tú serás el continuador de mi imperio y tú serás temido entre mis competidores, porque yo te estoy preparando para ser un triunfador" Tenía todo...me faltaba una moto, también la tuve. La mejor: 750 centímetros cúbicos. ¡Una bala! Tuve la moto y con ello lo creí tener todo...Nunca tuve a Dios. No lo necesitaba. No estaba en mis planes ni en los planes de mi padre. Nuestra ruta era la del triunfo, no quedaba de camino Dios.

Un día había llovido toda la noche. La pista estaba mojada. Yo quise arriesgar y vivir el límite de mis posibilidades, pero la moto rodó por el asfalto y yo me golpeé contra el suelo. Mi columna se partió en cien pedazos. Meses de hospital, recuperaciones, futuro incierto. Nunca me prepararon para esto. Se olvidaron y me olvidé de mi alma. Díselo tú a la gente. A mí no me van a creer. Simplemente descríbeme y mi imagen es la más clara necesidad de Dios.

Para ser un triunfador en la vida, hay que empezar, seguir y terminar en Dios. Sólo así, con un espíritu fortalecido en la fe, podrás sentirte un hombre triunfador.

Quise contarte retazos de un cuadro de la vida. Amigo lector, tú serás ahora quien le dé color, luz e imagen. Las fuerzas están en tus manos. De ellas sacarás la imagen que tú quieras y que, por supuesto, más necesites.

Uno hace una casa para que cuando llueva no nos mojemos. Hacemos una casa para construir un hogar y, cuando llueva, si llegara a llover, tendremos dónde resguardarnos. Uno no tiene a Dios en su alma para cuando tengas un accidente, o tengas un cáncer, o te despidan del trabajo...No. Tienes a Dios para ser feliz y, si te pasa algo, Él te resguarda del peligro.

Gracias por llegar hasta aquí. ¡Que Dios nos bendiga!



 

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Anécdotas

Vive como las flores

 

Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

¡Pues, vive como las flores! - advirtió el maestro.

¿Y qué es vivir como las flores? - preguntó el discípulo.

Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden y te afecten. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera.

El ayer es historia, el mañana es misterio y el hoy es un regalo. Por esa razón se llama "presente".

¡El cómo disfrutar el presente depende de ti!

 


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Jesús está en la ventana

 

Durante el verano, Juan y su hermanita Teresa fueron a pasar unos días a la granja de sus abuelos. Como el niño no paraba quieto, su abuelo le dejó que jugara fuera y que practicara con su tirachinas. No lograba darle a ninguna de las latas que había preparado para hacer blanco. Desanimado, se dispuso a regresar a casa para cenar.

Mientras caminaba de regreso, vio un pato, al parecer el más querido por su abuela. Y, como un impulso, cogió el tirachinas y lanzó la piedra, sin pensar que podría acertar. Le dio al pato en plena cabeza y cayó en redondo. Él estaba impresionado y consternado. En un momento de pánico, escondió el pato muerto detrás de unas maderas. En ese momento vio que su hermana lo estaba observando. Teresa lo había visto todo, pero no dijo nada. Después del almuerzo del día siguiente, la abuela dijo:
- Teresa, vamos a lavar los platos.
Pero Teresa dijo:
- Abuela, Juan me ha dicho que él quería ayudarte en la cocina.
Luego le susurró a él:
- ¿Recuerdas lo del pato?
Así es que Juan lavó los platos.
Más tarde, ese mismo día, el abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar, y la abuela dijo:
- Lo siento, pero necesito que Teresa me ayude a hacer la compra.
Teresa sonrió y dijo:
- Bueno, no hay problema, porque a Juan le apetece mucho ayudar a la abuela con la compra.
Ella, de nuevo, se acercó a su hermano y en voz baja le dijo:
- ¿Recuerdas al pato?
Así es que Teresa se fue a pescar y Juan se quedó ayudando.

Después de varios días en los que Juan hacía tanto sus tareas como las de su hermana, no aguantó más y decidió poner fin a lo que le estaba fastidiando las vacaciones. Le confesó a su abuela que había matado al pato.

La abuela reaccionó rápido, abrazó a su nieto y le dijo:

- Corazón, ya lo sabía. ¿Sabes? Yo estaba en la ventana cuando sucedió y vi todo lo que pasó. Pero, porque te quiero, te perdono. Sólo me preguntaba cuánto tiempo tardarías en decidirte y en permitir que tu hermana Teresa te hiciera chantaje. Nunca hay que tener miedo a decir la verdad, además siempre puede haber alguien que te vea por la ventana. Me preguntaba cuánto tiempo más permitirías que Teresa te hiciera su esclavo.

Moraleja:

Lo que hayas hecho en tu pasado y el Diablo continúe restregándotelo en tu cara (mentiras, odios, ira, falta de perdón, amargura, robos, etc.), cualquier error que hayas cometido, has de saber que Jesús estaba parado en la ventana y Él vio todo lo sucedido.

Él ha visto tu vida completa y quiere que sepas que te Ama y que si le pides perdón, confesándote con un sacerdote, estás perdonado. Él sólo se está preguntando cuánto tiempo más dejarás que el Diablo te esclavice.

Lo maravilloso de Jesús es que cuando tú pides perdón, Él no sólo te perdona si no que lo olvida, porque nos salva por medio de Su Gracia y Su Misericordia.
Alégrale el día a un amigo o a un familiar compartiendo con él esta reflexión.

Y recuerda siempre que... ¡Jesús está en la Ventana!


 

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