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Vocación Marista Laical

REFLEXIONES SOBRE LA VIDA MARISTA

Esmeraldina Laurinda da Silva – Brasil Centro-Norte

 

¿Experiencias inspiradoras en el marista? La vivencia de la espiritualidad de Marcelino Champagnat. Partiendo del principio de que la espiritualidad es una manera de ser, la respuesta para esa cuestión indica para acciones que a veces parecen insignificantes, pero que presentan grandes valores, sea en el espacio de trabajo o no, buscando ser una persona mejor todos los días con los otros, con el medio, con lo que se hace y, en mi vida, tomo como ejemplo los aprendizajes que durante a los años aprendí con Marcelino Champagnat y los Hermanos Maristas.

Manifestarse por medio de actitudes simples no parece ser importante, no parece llamar la atención. Pero, uno de los Hermanos Maristas me inspira para la vivencia de esos valores – el (fallecido) Hermano Luiz Ângelo con quien aprendí mucho, un hombre que hablaba bajo, poco, contaba algunas historias, entregaba boletos a los alumnos en la hora del recreo, escuchaba a las personas y respondía siempre con mucha franqueza, cantaba y con sus actitudes simples, hacía a las personas sentirse amadas, valoradas, recordadas. Hoy soy gestora en el trabajo, soy madre, esposa, soy pastoralista en la iglesia. Y él es ejemplo para mí, tenía como reglas primeras la sencillez, humildad y modestia como Champagnat, actitudes que fueron base para los primeros Hermanos y que continúan inspirando los gestores maristas. Vivir esas virtudes es aceptar a las personas como ellas son y acercarse con sinceridad y generosidad. Es procurar saber cómo se sienten, es ofrecer el perdón incondicional y siempre tomar la iniciativa de reconciliación. Es también tener un espíritu de coraje para asumir un estilo sencillo de vivir evitando el consumismo y la acumulación de lo innecesario.

Estoy preocupada con la insistencia de la teología de la prosperidad, hoy muy evocada. Un ejercicio que confunde más los ambientes haciendo prevalecer el interés del capital. Es preciso estar más abierto al espíritu, es decir, pensar más allá de la denominación de fe, pensar más allá de los muros de nuestras iglesias y no sólo pensar en los muros de las empresas o locales de trabajo, buscando producción y lucro. Eso es posible cuando existen provocaciones, reflexiones, acciones en las cosas simples de la rutina.

¿Cómo yo contribuyo para el Laicado marista en el mundo?

 

Aunque parezca contradicción, pues el sistema de gestión entró en un mundo competitivo y de valores que no son tan espirituales, hoy hay un grito más grande en la defensa de la vida y de sus valores en la gestión de procesos, en los planes de trabajo, incluso utilizando términos apropiados de la espiritualidad – como valorar, cuidar – que expresan algo perene – propio de la espiritualidad cristiana marista.  Las señales de una empresa espiritualizada son percibidas por medio del clima y calidad de las relaciones: empoderamiento, valoración de los colaboradores, inclusión étnica, cultural y de personas con deficiencia. Yo estoy dentro de esas acciones en mi trabajo, como miembro de los derechos humanos, foros de defensa de los niños, adolescentes y jóvenes, en los grupos de la iglesia, en casa con mis hijos, donde yo manifiesto y defiendo la vida. Participo de un grupo de laicos, estoy involucrada en formaciones maristas y busco seguir a Jesús de Nazaret. Soy laica marista donde vivo.

UN JARDÍN DE FLORES, FRUTOS Y ESPERANZA

João Barbosa de Lima Neto – Brasil Centro-Norte

 

En 1993, a los cuatro años, ingresé en el “jardín de niños” del Colegio Marista Pio XII, en Surubim (PE). La entrada fue gracias al empeño y deificación de mis padres: Profr. José Barbosa de Lima y Profra. Marisa Siqueira de Lima, ambos exalumnos Maristas y, en el momento de mi ingreso, eran profesores por allá.

Del Jardín al tercero año de la Secundaria, tenía conciencia de que estaba viviendo en un espacio en el cual mi desarrollo, como cristiano y ciudadano, era potencializado no sólo en clase, sino, sobre todo, en los movimientos de pastoral estudiantil y en el servicio de arte y cultura a partir de la música.

El convivio con los Hermanos Maristas me estimuló a entender cómo ser un cristiano capaz de estar atento a las señales de los tiempos en la vivencia de la sencillez, humildad y modestia. El ejemplo de vida del P. Champagnat y sus interpelaciones a nuestra misión como Laico Marista, traen sentido para mi vida desde la entrada en el “jardín”. Jardín de sueños, utopías, posibilidades, desafíos, oportunidades y, principalmente, el jardín de la esperanza de contribuir en la educación y en la formación vocacional de tantos adolescentes y jóvenes que conseguimos encontrar por medio del Proyecto Conexión, en que actúo y vivo mi vocación marista laical como Agente Vocacional. El jardín se expande junto al servicio en la Comisión Provincial del Laicado, en la cual podemos pensar y soñar acciones que puedan cultivar los deseos del P. Champagnat, inspirados en la Buena Madre, en el suelo de cada realidad de las unidades de la Provincia.

 

Creo que desde el jardín de nuestro mundo provincial estamos logrando verdaderos faros de esperanza, pues estamos construyendo puentes entre las necesidades del Instituto y realidades de nuestros/as compañeros/as que colaboran con la vitalidad de la misión, proporcionando itinerarios que fomenten la vocación laical en sus jardines de la vida.

 

 COMPARTIENDO 7 – VOCACIÓN MARISTA LAICAL

 

Boletín del laicado marista

 

Dios quiso que los seres humanos viviéramos unos con otros: “Dijo Dios, “No es bueno que el hombre esté solo. Crearé un ser semejante a él.”  (Gen 2:18). Jesús rezaba a su Padre: “Que todos sean uno, como tú Padre estás en mí y yo en ti. Que también ellos estén en nosotros para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Jn. 17:21).

Fuimos creados para vivir juntos y vivir en comunión. El mismo Jesús nos dio una ley que resume todos los mandamientos: “Amaos unos a otros. Lo mismo que yo os amo, amaos unos a otros.” (Jn. 13:34). Como cristianos, esta es la base de nuestra conducta y damos testimonio de ella a todo el mundo. “No os pido que los saquéis del mundo, sino que les protejáis del demonio… Como tú me enviaste al mundo, así les envío yo a ellos en medio del mundo.” (Jn 15:18). Es por medio del amor como testimoniamos que vivimos en comunión entre nosotros.

En África, vivir juntos, vivir en comunidad, es natural. La gente se sienta debajo de un árbol a charlar y compartir. En la tradición de Madagascar existe la «takariva amorom-patana«, es decir, al anochecer la familia se reúne en torno al fuego a contar historias, compartir adivinanzas, proverbios y pasarse mensajes e informaciones; esa es también una forma de educar a los niños.

Si hablamos del trabajo decimos: «atero ka alao». Cuando una familia tiene que arar el campo de arroz, trasplantar o cosechar todo el poblado colabora y echa una mano y así ocurre con otras familias a su vez.

El «fihavanana» es la mentalidad malgache. Se vive sintiéndose parte de una misma familia. De esa forma aquellos que están dispersos por el mundo siempre sienten la tendencia de encontrarse de nuevo, de renovar su «fihavanana«.

En África vivimos el «UBUNTU«, una noción del sur de África que puede traducirse como “Soy lo que soy gracias a lo que todos somos.” Esto significa que nuestra existencia personal depende del grupo; no puedo existir solo.

Muchos proverbios africanos y malgaches ponen de manifiesto este valor de la colaboración y la comunidad.

·         «Si quieres ir deprisa ve solo, si quieres ir lejos ve con otros.

·         «Si nos ponemos de acuerdo podemos mover un elefante, dicen las hormigas.”

·         «Más vale perder dinero que perder la fihavanana»

·         «Ny firaisan-kina no hery»: La unión hace la fuerza.

·         «Ny mita be tsy lanin’ny mamba»: Si cruzamos juntos el río el cocodrilo no nos atacará.

·         «Taotrano tsy efan’ny irery»: No puedes construir tu casa solo!

Aunque hayamos perdido algunos de los valores tradicionales, otros permanecen

África ha sufrido las consecuencias de la colonización. En este momento el continente africano está en un proceso de transición, dividido entre sus propias tradiciones y la influencia que viene del oeste. No obstante, no puede permanecer aislado, debe ampliar el círculo de su vida en todas sus facetas. No debe excluirse del movimiento de globalización, pero al mismo tiempo tiene que saber mantener vivos sus propios valores tradicionales.

En este contexto se encuentran ahora los Hermanos Maristas en África.

 

La vida marista en África

África es el continente más joven del mundo. En casi 40 países africanos, más de la mitad de la población tiene menos de 20 años. En África, hay niños en todas partes, nunca hay suficientes escuelas para enseñar a todos los niños. Los maristas de África viven en este contexto. Esto influye en la mentalidad y la vocación.

En África todavía tenemos muchas vocaciones como hermanos maristas. Este año, veinte novicias maristas del Noviciado Internacional Marista en Kumasi, Ghana, hicieron su primera profesión. Pero, este año en África hay precisamente 27 novicios y el número total de Hermanos es de 463.

Es probable que por esa razón haya Hermanos que se resisten a aceptar la vocación laical marista. De hecho, piensan que en otros continentes insisten en la importancia de la vocación laical porque carecen de vocación religiosa. Todavía es un reto cambiar este modo de pensar y estar abiertos a la vocación laical, dado que la promoción de la vocación laical no depende de la cantidad de religiosos hermanos. Desde el Vaticano II, se sigue alentando la vocación de los laicos en la Iglesia. Además, desde que fue canonizado Marcelino Champagnat, su carisma no es algo exclusivo de los Hermanos Maristas, es un carisma dentro de la Iglesia. ¡Todos están invitados a vivir el carisma de Marcelino Champagnat!

Otra posible razón de esta reticencia es la situación de pobreza en África. La mayoría de la población vive con lo necesario o tiene dificultades para sobrevivir. Por lo tanto, confiar responsabilidades importantes a los laicos sigue siendo difícil. Por otro lado, los propios laicos tienen dificultades para contribuir con las cuotas de las actividades grupales. Es difícil ofrecer contribuciones económicas, viajes, pagar alojamiento fuera de casa, etc.

En este contexto y otros posibles factores, la vocación laical marista apenas comienza en África.

Sin embargo, podemos ver mucho entusiasmo entre los laicos interesados en el carisma de Marcelino Champagnat.

Muchos laicos cercanos a los hermanos maristas dicen: “Soy marista”. ¿Qué significa eso? ¿Existe aquí una confusión entre los colaboradores de los Hermanos Maristas, los Exalumnos, las familias de los Hermanos, los grupos de «Laicos Maristas» y quizás otros grupos? Todos están orgullosos de decir «soy marista». ¿Quiénes son los laicos maristas? Esa es otra pregunta difícil de responder.

Todavía no se ha establecido un itinerario de formación para la vocación laical marista. Aún estamos tratando de descubrir cuál es la mejor manera de implementarla.

 

Actividades de los laicos maristas y otros grupos maristas en PACE

 

H. Valentín DJAWU – Animación provincial para el laicado marista Provincia PACE

Presentamos una breve información sobre las actividades de los laicos maristas y otros grupos maristas en la Provincia de PACE (Provincia de Africa Centro Este). De hecho, en nuestra Provincia, no conozco otro grupo que podamos calificar como «laico marista», excepto el grupo que pasó por una formación de iniciación y sus miembros hicieron un acto de compromiso. Desde entonces, este grupo ha continuado sus actividades en colaboración con los Hermanos formadores del Postulantado y la Comunidad de la Escuela Secundaria en Mwanza, Tanzania. Este grupo se inauguró oficialmente el 7 de junio de 2009.

La particularidad de este grupo es que nació en un contexto diferente en comparación con otros grupos de laicos maristas en PACE. Es decir, la mayoría de los grupos nacen en el entorno del trabajo educativo (Colegios o Universidades). Mientras que este grupo nació en torno a una casa de formación. Esto significa que, los hermanos maristas, desde nuestra forma de vivir, de comunicarnos y de estar en diálogo con las personas que encontramos fuera de la comunidad, podemos atraer o repeler a cualquier otra persona para que descubra quiénes somos y nuestra misión. Todo comenzó a través de mis contactos con Mama Mukasa. Una ejecutiva de la oficina de correos de la ciudad de Mwanza. Con ella, lanzamos un comunicado de prensa a la iglesia invitando a quienes quisieran a formar parte del grupo llamado «laico marista».

Lo sorprendente de este grupo es que, desde su creación, contribuyó activamente a la redacción de la circular «En torno a la misma mesa«. Tradujeron al Swahili los Estatutos del Movimiento Champagnat de la familia marista. El Swahili es la lengua nacional y una de las lenguas oficiales de Tanzania. Es la lengua que se habla habitualmente en el país, incluso en las oficinas. Este grupo participó activamente en la primera Asamblea Provincial de la PACE y contribuyó en gran medida en las comisiones en las que fueron elegidos nombrados por otros laicos.

Otro grupo del que puedo hablar en la PACE es el de la Asociación de Antiguos Alumnos Maristas (ex alumnos) de los Hermanos Maristas en la RD del Congo en general, pero en particular, los del Instituto Weza de Nyangezi, seguidos por los del Instituto Enano de Kindu y por último los del Instituto Bobokoli de Kinshasa. De hecho, los antiguos alumnos de Nyangezi se distinguieron por su apego a los hermanos y a las obras maristas. Como prueba de este apego, donaron recientemente 100 pupitres al grupo escolar de Weza. Gracias a uno de ellos, los viejos edificios abandonados del Instituto Weza fueron rehabilitados creando una escuela agroveterinaria. Favorecieron el espíritu solidaridad entre los profesores concediéndoles un préstamo para criar cerdos.

También donaron un retroproyector a la Universidad Marista del Congo. El presidente de la asociación de antiguos alumnos de Weza, dada su vinculación a la Congregación, fue invitado a participar en el VI Capítulo Provincial de PACE. Se adjuntan algunas fotos.<

Según mi experiencia, la vocación marista laica en la PACE todavía tiene dificultades para arraigarse. Tengo la impresión de que los hermanos están sobrecargados con muchas de las tareas a realizar en las obras y comunidades. Por lo tanto, no tienen suficiente tiempo para dedicarse y ocuparse de la animación de la vocación de los laicos. Creo que mientras los laicos no se pongan al frente de su propia formación, no cultiven su vocación marista, no se ocupen de su vocación; no tendremos un grupo de laicos maristas fuerte en todas las comunidades y obras de la provincia de PACE.

 

Mis experiencias como Marista de Champagnat

 

Hno. Elias Iwu Odinaka – Provincia de Nigeria, Coordinador de la Comisión de Laicos y Hermanos / Miembro del Secretariado de Laicos Ampliado

 

Como un típico niño africano yo nací y crecí en una familia de seis, cinco chicos y una chica, con una fe ciega en las leyes y creencias de la sociedad. Me vi buscando la verdad y la luz que me guiaron hasta los Hermanos Maristas a quienes me uní e hice mi profesión religiosa en junio de 2001.

En mayo de 2005 terminé mi post-noviciado en el Centro Internacional Marista de Nairobi, Kenia y así regresé a mi país. Me asignaron el cargo de Secretario de la recién fundada Comisión de Identidad y Laicado en mi provincia marista. Una responsabilidad que me complació y tomé con todo mi corazón.

Siendo una persona que ha seguido todo el proceso formativo marista de postulantado, noviciado y escolasticado, y con formación también en el Patrimonio Espiritual Marista, mi experiencia de laicado marista me recuerda la del P. Champagnat y sus primeros hermanos. Hay un deseo constante de búsqueda de la verdad y de respuestas. El sentido de compromiso, pertenencia, responsabilidad, solidaridad, compartir, respeto, comprensión y amor a Dios son valores que están implícitos en las normas de la sociedad.

No obstante, existe también un pequeño miedo a lo desconocido que, visto positivamente, refuerza al laicado marista africano en medio de las dificultades y desafíos tales como las políticas gubernamentales, la carencia de medios, la mala infraestructura de carreteras, el inadecuado sistema de comunicaciones por mencionar sólo unos pocos, lo que hace que el anuncio del evangelio tenga más mérito.

En 2013, con la ayuda del Secretariado de Laicos Ampliado, fundamos la Comisión de Hermanos y Laicos en Nairobi, con un representante por cada una de las cinco Unidades Administrativas de África que son el Distrito de África del Oeste (ahora la Provincia de África del Oeste), PACE. Nigeria, Madagascar y la Región de África del Sur.

Comisión Africana de Hermanos y Laicos

Mirando hacia el futuro, los maristas en África viven el carisma de S. Marcelino  Champagnat cuidando la relación mutua de confianza y buena voluntad con los laicos. Mirando al futuro trabajaremos unos al lado de los otros para hacer que Jesús sea conocido y amado, compartiendo el legado que nos ha sido confiado. La gente de África verá una imagen única de familia unida con una misión y visión.

El objetivo de la comisión es promover la formación de Hermanos y de Laicos maristas compartiendo la formación que nos lleve hacia una nueva relación y entendimiento mutuo de nuestra vocación conjunta. También buscamos identificar las oportunidades que se presenten en cada Unidad Administrativa para establecer una colaboración mutua entre Laicos y Hermanos y cuidar corresponsablemente del carisma marista. Un tercer objetivo es conseguir y compartir recursos humanos, materiales y financieros.

 

Lo que me atrae de los laicos maristas

Ezeani Maureen Azuka – Provincia de Nigeria

 

Entré en contacto con los Hermanos Maristas en 2010 como profesora de inglés en una de sus escuelas en Nigeria – Marist Comprehensive College Nteje, Estado de Anambra.

Aunque llegué como profesora de aula que se supone que debe dar sus clases y volver a casa, hay algo muy especial en los Hermanos Maristas que hizo que me gustara su estilo de vida que no experimenté en otras organizaciones en las que había trabajado, y es la vida de oración y humildad (Vida Mariana).
Me gusta todo lo relacionado con María, y los hermanos lo hacen como a mí me gusta. Esta singular afinidad con María y la sencillez de vida hicieron que me sintiera a gusto con los hermanos. De hecho, los maristas eran mi segunda casa aquellos días. Todo lo relacionado con el crecimiento espiritual estaba al alcance de la mano.

 

“Vida Compartida” como “familia global”

Sylvain Ramandimbiarisoa – Consejero General

 

“La vida juntos” comienza en la familia. “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer y ser una misma carne.” (Gen 2:24). El amor y la unión entre el padre y la madre son la fuente de vida humana. La vida en familia es el comienzo de toda vida social. Es en la familia donde aprendemos a vivir con los demás.

El amor y la afinidad se viven de forma natural en la familia. De hecho, los miembros de una familia están unidos por el mismo flujo de vida. “Somos” familia porque “nacemos” juntos (Serge Vallon, 2006). Además, esto se extiende hacia afuera y, en consecuencia, vivimos en sociedad.

            El contexto africano descrito más arriba (Fihavanana, Ubuntu, etc.), favorece la vida compartida. Los africanos tienden, por naturaleza, a vivir juntos. Compartimos nuestra vida en el núcleo familiar. Nos sentimos a gusto con aquellos que comparten nuestra misma cultura. También compartimos vida con otros grupos.

Como Maristas compartimos vida y “caminamos juntos como familia global”. El capítulo 3 del documento “En torno a la misma mesa” explica el estilo de vida compartida entre Hermanos y Laicos, pero también la vida compartida dentro de cada grupo. Podemos continuar con algunas reflexiones. ¿Cómo podemos animar la vida compartida y vivir, a fin de cuentas, en “comunión”? ¿Qué desafíos debemos afrontar?

Teniendo en cuenta las dimensiones de la sociedad y la variedad y diferencias que existen, vivir juntos, colaborar, vivir en comunidad y en comunión es algo evidente. Tenemos que afrontar los desafíos que nos presentan estas diferencias sociales.

Como Maristas somos parte de la sociedad. El mundo marista abarca a muchos países, una gran variedad de culturas y costumbres. Cada uno se siente bien en su grupo social y tiene que hacer un gran esfuerzo para incorporarse a otro distinto.

Los Hermanos Maristas viven en comunidades. Normalmente los Hermanos se sienten a gusto en su comunidad. Sin embargo, no podemos negar que también en las comunidades se dan conflictos y dificultades en las relaciones humanas, precisamente a causa de las diferencias entre ellos. Los colaboradores maristas viven y trabajan juntos en el colegio, en las obras sociales o en otros campos de trabajo y misión.

El Laico marista se siente llamado a vivir el carisma de Champagnat, además de trabajar con los Hermanos. Se organizan en fraternidades en las que se reúnen para compartir su vida.

Normalmente la gente que tiene las mismas afinidades se junta con otras en la misma fraternidad y se sienten bien allí.

Teniendo presentes los desafíos de vivir juntos, estamos llamados a caminar hacia una familia global. El contexto de la globalización no es solo para el mundo marista; es una realidad que alcanza a todas las áreas.

Todos sabemos que el gran desarrollo de la tecnología ha hecho que las comunicaciones sean mucho más fáciles. Viajar, a nivel nacional e internacional, es ahora mucho más fácil. En consecuencia, la gente alrededor del mundo puede encontrarse físicamente siempre que quiera.

Las comunicaciones, las noticias, la información y la propaganda nos llegan al instante. Por ejemplo, todo el mundo puede ver un partido de fútbol, los amigos están siempre en contacto, las reuniones pueden hacerse “online”, etc. Una consecuencia negativa es, por ejemplo, que el virus del covid-19, se ha transmitido velozmente por todo el mundo hasta convertirse en una pandemia global. Así el mundo entero vive a la vez para lo bueno y para lo malo.

Actualmente estamos dando la bienvenida a una nueva mentalidad que es más abierta, que no se limita al lugar. Una mentalidad que se vive a todos los niveles: político, económico, social y también eclesial.

Las congregaciones religiosas están creando estructuras que facilitan el encuentro y la cooperación. Por ejemplo, en África contamos con SECAM (Conferencia de Obispos Africanos), COSMAN (Conferencia de Superiores Mayores de África), UISG (Unión de Superiores Generales, etc. El Papa Francisco habla de una nueva perspectiva en su encíclica social “Tutti Fratelli”. Él insiste en la paz y la justicia en el mundo. Para ello se necesita la colaboración de toda la humanidad. Todos debemos evitar las guerras y adquirir una mentalidad global que va más allá de todas las diferencias

Como Maristas, estamos invitados a seguir esa misma línea. Como dice San Pablo: “Ya no hay judíos o griegos, ni esclavos ni libres, no hay hombre o mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús.” (Gal 3:28)

Vayamos más allá de los límites de nuestras comunidades, provincia o regiones; caminemos juntos como familia global. Podemos decir que ya no hay Hermanos o Laicos, ni Maristas de esta o de aquella provincia… todos somos Maristas de Champagnat.

Para alcanzar esta nueva forma de ser Marista, tenemos que atrevernos a ir más allá de nuestro egocentrismo y miedo a los otros. El Papa Francisco habla también de la “indiferencia global”. Tenemos que adquirir esa nueva actitud de no permanecer cerrados en nuestros propios intereses y manera de ver las cosas, de estar abiertos para aceptar las expectativas y costumbres de los demás. Valoramos nuestra propia cultura, pero tenemos que interesarnos por la cultura de los demás. Estamos acostumbrados a manejar nuestros propios recursos, pero tenemos que ser generosos y compartir nuestros recursos con los otros. Hemos mantenido una centralización de nuestros bienes primero a nivel provincial y luego regional y global. Podemos seguir el ejemplo de los primeros cristianos: “Todos los creyentes vivían en el mismo lugar y ponían todo en común. Vendían sus posesiones y bienes y compartían lo obtenido con todos, cada uno según sus necesidades.” (Hechos 2:44-45).

En nuestra misión, creemos estructuras que promuevan la colaboración global. Hay estrategias que se pueden utilizar como redes de acción en ciertas áreas. Un ejemplo de ello es la red de escuelas maristas, universidades, apostolado de la juventud, editoriales, etc.

Las nuevas estrategias tecnológicas nos ayudan a conectarnos y a sentirnos parte de la misma familia. Podemos utilizar los medios de comunicación tales como e-mail, internet, websites, Facebook, whatsapp, etc.

En definitiva, se trata de una nueva mentalidad que queremos adquirir. Es cuestión de sentirse miembros de una misma familia a nivel mundial y, por supuesto, yendo más allá del sentimiento de pertenencia a una provincia. De esta forma podemos hacer realidad las palabras de Cristo: “Que todos sean uno.” (Jn. 17:21)

Esta unión comienza con un grupo pequeño que poco a poco se hace más grande.
Como maristas, estemos unidos, compartamos la vida y “caminemos juntos como una familia global”.

 

“No solo hay un lugar para ambos en la mesa»

H. John Bwanali

 

Hay una pregunta que siempre me ha perturbado cuando la escucho, sobre todo cuando tenemos reuniones para discutir o compartir sobre los laicos maristas. En nuestra búsqueda de comprensión sobre la Vocación Laica Marista, a menudo me he encontrado con preguntas como: ¿trabajar en una institución marista significa ser laico marista? ¿Cómo se llega a ser un laico marista? Y esto nos lleva a preguntar ¿Quién es un laico marista?

He participado desde la distancia ya sea conversando o compartiendo estas ideas hasta hace poco, cuando me encuentro en el centro de esa misma discusión como coordinador de las actividades de los laicas maristas en mi provincia. Estoy seguro de que simpatizas conmigo y puedes imaginar lo que pasó dentro de mí. Me identifiqué mucho con un participante y colaborador de Agua de la Roca, que escribió:

“A veces tengo la sensación de pertenecer al mundo marista porque los hermanos me lo han permitido, y que debiera estar agradecido por lo mucho que me han dado. Aun siendo esto cierto, en parte, me gustaría ser reconocido marista desde mi propia opción, porque me siento marista y laico por vocación, o sea, corresponsable de lo que significa ser maristas, como iguales, partícipe de una misma espiritualidad y misión desde un estado de vida diferente”. (España)

Leyendo los documentos del instituto y de la iglesia, me he dado cuenta de que, como cristianos bautizados, ya somos uno en Cristo (Gálatas 3:28). No hay desigualdad de ningún tipo: género, nacionalidad, raza, etc. La llamada a la santidad es universal y todos tenemos la responsabilidad de proclamar el reino de Dios.

La vocación de Laico Marista es una nueva expresión del carisma de Champagnat. Por lo tanto, sólo podemos entendernos en comunión con el Instituto de los Hermanos, la forma original del carisma y fuente de la cual hemos descubierto el tesoro de nuestra identidad (Agua de la Roca, 124).

Una reflexión más profunda sobre cómo uno se convierte en Marista es que hay una variedad de formas. Mucha gente entra en contacto con los Hermanos Maristas como estudiantes, educadores, padres o amigos. A través de estos encuentros, experimentan una llamada de Dios a vivir el carisma de Champagnat sin cambiar su estado de vida.

Muchas personas todavía desconocen su vocación cristiana o las circunstancias que los han hecho participantes pasivos, pero es nuestro deber ayudarlos a descubrir y responder con un sí, así como lo hizo María.

Por tanto, estoy totalmente de acuerdo con el siguiente pasaje de Agua de la Roca: “La comunión entre laicos y hermanos complementa y enriquece nuestras vocaciones específicas y diferentes estados de vida. No sólo hay lugar para unos y otros en la mesa, sino que nos necesitamos mutuamente al lado” (79).

 

Testimonios laicos maristas

Alida Henri Bodomanitra – Provincia de Madagascar

 

Estoy casada y tenemos tres hijos. Estaba buscando trabajo y me aceptaron para dar clases en un colegio marista. Así conocí a los maristas por primera vez. Ahora doy clases en otro colegio marista y también me han llamado para supervisar la sección de primaria de este colegio. Y fue entonces cuando conocí a San Marcelino Champagnat. Había un hermano que hablaba del carisma marista. Me conmovió conocer su carisma, especialmente la sencillez de vida y el seguimiento de Cristo como María. Me siento muy atraída por la devoción mariana. Ahora sé que ser marista es dar a conocer a Jesús y hacerlo amar. Como enseño catecismo en la parroquia y en la escuela, puedo cumplir esta misión marista.

La historia del joven Montagne me motiva mucho para esta misión. Me interesa bastante la vida marista y me enviaron a hacer el curso de «Animación del laicado marista» en Roma en 2015. Desde ese momento me invitaron a ser el responsable de los laicos maristas en Madagascar. Posteriormente, me invitaron a formar parte de la «Comisión Africana de Laicos y Hermanos». Tuve que viajar para reunirme con los distintos grupos en diferentes lugares. Esto me ayudó a tener una conciencia más amplia de la vida marista. Mi experiencia en Roma, durante la formación, me dio la oportunidad de conocer gente de diferentes partes del mundo marista.

Esto aumentó en mí el deseo y la motivación de profundizar en la vida marista. Esto también creció a través de mis contactos con personas en África cuando comencé mi responsabilidad en la Comisión para los Laicos y Hermanos del continente. Con la llegada de la pandemia, la animación laica se ha vuelto muy difícil. Esperamos que esto se resuelva pronto y que se inicie una nueva dinámica en el mundo marista. Espero una mejor comunión entre hermanos y laicos maristas. Para nosotros, en Madagascar, la visita de laicos maristas externos de otras regiones ha mejorado nuestra vida marista y nos ha dado más motivación y dinamismo. Espero que estas visitas continúen.

 

Comisión de Hermanos y Laicos

Samuel Adu-Nontwiri – Provincia de West África, Ghana

 

Como exdocente y experto en educación, me encanta pertenecer a esta gran misión de los Maristas de Champagnat. Cuando mi Provincial, el Hermano Cipriano Gandeebo, me dio el crucifijo marista de madera me sentí muy emocionado y me dije a mí mismo: tengo que hacer un esfuerzo adicional para hacer más de lo que estoy haciendo en la misión de los Maristas de Champagnat.

Como legionario, que hace de la visita de hospitales su apostolado, no sabía que Dios me estaba llamando a la misión Marista. Fue una religiosa quien me habló de los Hermanos Maristas. Busqué información sobre ellos y admiré su misión: trabajar por los jóvenes, en especial los marginados.

Luego, cuando me acerqué a ellos, fue admirable ver su humildad, su estilo de vida sencilla y su espiritualidad. Y más aún, María su Buena Madre era la María de los Legionarios. Las similitudes me acercaron y me uní al Movimiento Champagnat de la Familia Marista a principios de los noventa. Cuando me acerqué más, admiré sus vidas: en la mesa, ellos compartieron sus actividades y reflexiones  sobre qué hacer en el futuro.

También comencé a leer algunas fuentes publicadas en Internet sobre los hermanos y laicos maristas. Algún tiempo después, decidí unirme al Laico Marista. Al inicio, el coordinador, el H. John Kusi Mensah, me invitó junto a algunas personas que describieron su compromiso de unión. Me sentí profundamente interesado en unirme al grupo y me dije a mí mismo que haría todo lo posible para ser Marista de Champagnat. Este deseo me alentó a decirle al ex Superior de Distrito, el H. Francis Lukong, que podía enviarme a una misión en cualquier parte del mundo marista.

He pedido lo mismo al actual Provincial, el H. Cyprian Gandeebo, que estoy listo para cualquier trabajo que me quiera asignar. Siempre he admirado la espiritualidad y su misión con la juventud. Siempre he soñado y anhelado ser misionero en cualquier parte del mundo marista.

En este contexto, acepté una invitación de la misión Marista en Liberia – Monrovia. Después de haber regresado sigo avanzando con las vocaciones en la vida religiosa marista. Asimismo, he continuado con mis contribuciones maristas en la Provincia Marista de West Africa.

Estas experiencias me han enseñado grandes lecciones sobre cómo vivir con los demás y tener una vida ejemplar para que otros la imiten.

 

Fórum Internacional sobre la Vocación Marista Laical

Raúl Amaya – Director del Secretariado de Laicos

 

Primeros pasos de la Etapa II


“se puso a caminar con ellos” (Lc 24, 15).

En julio del 2021 comenzó la Etapa II de nuestro Fórum Internacional, la que hace énfasis en los encuentros de reflexión a nivel local y de las unidades administrativas. Esta fase comprende el estudio y la profundización, a nivel personal y comunitario, de los temas propuestos que nacen de los cuatro objetivos del Fórum.

Para apoyar el diálogo de las comunidades, el Secretariado de Laicos Ampliado ha confeccionado unas fichas para animar las reuniones y que tocan cada uno de los objetivos del Fórum, con la intención de generar reflexión y diálogo de todos los laicos y hermanos implicados en este proceso y de acoger formalmente sus opiniones y aportes al Fórum.

La dinámica se está desarrollando en pequeños grupos formados por hermanos, comunidades mixtas, laicos y laicas vocacionados, fraternidades del MCHFM u otros movimientos. Se hace de manera presencial, donde es posible, o de manera virtual. Aunque cada Unidad Administrativa está organizando esta etapa según sus posibilidades, están tratando de seguir este esquema:

·         Dar a conocer la propuesta (julio 2021)

·         Generar diálogos en pequeños grupos (julio 2021 a mayo 2022)

·         Seleccionar a los 3 representantes (julio 2021 a mayo 2022)

·         Realizar el Fórum provincial/distrital (marzo 2022 a mayo 2022)

·         Enviar las conclusiones de la UA (hasta 30 junio 2022)

Hasta el 30 de junio 2022 los Equipos provinciales de Animación Laical enviarán al Secretariado de Laicos los documentos conclusivos en donde se consigna los resultados del proceso local y provincial/distrital y los representantes.

Agradecemos el entusiasmo y la esperanza que cada uno está poniendo en este proceso de diálogos comunitarios; y les animamos a continuar con este camino que nos llevará, con la ayuda del Espíritu Santo, a fortalecer nuestra Familia Carismática.

 

 


 

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