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Goyo y Champagnat

GOYO: LA HISTORIA DEL PINTOR QUE DIO VIDA AL ROSTRO DE CHAMPAGNAT

“El arte me da mucha alegría, porque me doy cuenta de que es mi forma de transmitir a las personas mi amor por la vida, mi tristeza y mi alegría”. Con esta sencillez y delicadeza, Gregorio Domínguez González explica cómo entiende su vocación de pintor. “Hay mucho de mí mismo en cada obra que pinto”.

Nacido en la provincia de Burgos, en España, Goyo, como lo llaman cariñosamente, tiene una historia de vida muy cercana a la misión marista. Entre los muchos relatos, él es reconocido por ser aquel que dio vida al rostro de Champagnat, una imagen presente en los innumerables lugares de misión marista alrededor del mundo: diferentes pasillos, murales y aulas de los espacios maristas.

 

Pintor de Champagnat

 

Con una trayectoria ya reconocida en varios lugares de Europa, Goyo es conocido por la forma de la expresión humana en sus obras. “El rostro humano es algo que siempre me ha llamado la atención. Cuando pinto un rostro, me doy cuenta de las infinitas expresiones que puede tener una persona: basta que cambie un poco la pincelada, la distancia de los ojos, bueno, hay un océano de posibilidades para demostrar diferentes expresiones y sentimientos”, explica el pintor.

Y su aporte en el camino marista no fue diferente. Como todo joven con vocación, conoció a Champagnat y su historia tras entrar al Noviciado, mientras su cercanía y vínculo con la historia del fundador de la misión marista estuvo incentivada por el hermano Agustín Caroza, que es su amigo hoy. “Fue él quien me animó a investigar más sobre la vida de Champagnat y pintar su rostro”, recuerda. “Con su motivación, y estudios que hice en Francia, logré aproximarme a la representación de Champagnat”, dice Goyo. “También creo que la espiritualidad influyó de forma directa en mi producción. Si no hubiera entrado en la congregación, difícilmente hubiera logrado conectarme con la historia de Marcelino y representarlo de esta manera”.

 

A pesar de su salida del Instituto, Goyo menciona que Champagnat es una inspiración para su vocación y trabajo. “Los valores del trabajo marista, el escucha, el estar cerca de la gente, ser protagonista y hacer todo con mucho amor y sencillez fue algo que aprendí de los Hermanos Maristas y que llevo en mi vida”, dice. Entre las diferentes pinturas producidas por Goyo, la más conocida fue la que hizo para su Canonización en 1999. Además de esa, sus cuadros con representaciones de Champagnat y su vida se encuentran en los diferentes pasillos, murales y aulas de los espacios maristas de todo el mundo.

 

(Habrá más. ¡Espéralo!)

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